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200.000 neuronas humanas cultivadas en laboratorio juegan al Doom: el experimento que está inquietando a los científicos

Durante décadas, una broma se repite cada vez que aparece una nueva tecnología: “vale, pero… ¿puede correr el Doom?”. El legendario videojuego de 1993 se ha ejecutado en calculadoras, test de embarazo, tractores e incluso en un cajero automático. Pero el último experimento lleva la broma a un terreno que ya no parece tan gracioso.

Un sistema de laboratorio que utiliza neuronas humanas reales cultivadas en una placa ha sido conectado a un ordenador para interactuar con el juego Doom. No se trata de una simulación digital ni de una inteligencia artificial convencional. Son células humanas vivas recibiendo señales eléctricas y respondiendo en tiempo real.

El proyecto se basa en la tecnología desarrollada por la startup australiana Cortical Labs y su plataforma de computación biológica. Y aunque el experimento que se ha viralizado en internet no es un producto comercial ni un videojuego completamente “jugado” por un cerebro, sí muestra algo inquietante: células cerebrales humanas capaces de aprender patrones para interactuar con un sistema digital.

De enseñar a neuronas a jugar al Pong a experimentar con Doom

Para entender cómo se ha llegado hasta aquí hay que retroceder a 2022. Ese año, Cortical Labs presentó un sistema llamado DishBrain, un cultivo de neuronas humanas y de ratón conectado a una red de electrodos capaz de interactuar con un videojuego extremadamente simple: el Pong.

El experimento funcionaba de una forma sorprendentemente elegante. Las neuronas recibían señales eléctricas que representaban la posición de la pelota en pantalla. Cuando generaban ciertos patrones de actividad, el sistema interpretaba esa señal como un movimiento de la pala del juego.

Lo interesante no era solo que reaccionaran. Las neuronas aprendían. Tras pocos minutos de interacción, el cultivo comenzaba a anticipar el movimiento de la pelota y mejoraba su rendimiento.

A partir de esa base tecnológica, investigadores y desarrolladores independientes empezaron a experimentar con sistemas más complejos. Uno de ellos fue integrar señales derivadas del motor gráfico del Doom original para comprobar si estas redes biológicas podían responder a estímulos mucho más complejos.

El resultado no es un “jugador” de Doom en sentido literal. Pero sí una demostración de algo más profundo: las neuronas pueden adaptarse a estímulos digitales complejos y generar respuestas útiles dentro de un sistema informático.

Qué es realmente un “ordenador biológico”

La tecnología detrás de estos experimentos pertenece a un campo emergente llamado computación biológica o inteligencia biológica sintética. En lugar de usar transistores como en los chips tradicionales, utiliza neuronas vivas cultivadas sobre matrices de electrodos.

Máquina de CorticalLabs donde corren las células humanas en el chip para que jueguen al doom

El funcionamiento es relativamente simple en concepto:

Las neuronas se cultivan en una pequeña placa donde pueden sobrevivir durante meses. Bajo esa placa existe una red de microelectrodos capaces de enviar impulsos eléctricos y registrar la actividad neuronal. Un ordenador traduce la información del entorno digital (por ejemplo, un videojuego) en patrones eléctricos que las células reciben como estímulos.

Cuando las neuronas reaccionan generando señales propias, el sistema las interpreta y las convierte en acciones dentro del software.

En otras palabras: el ordenador habla el idioma de las neuronas y las neuronas responden.

La máquina donde viven estas neuronas

Cortical Labs ha desarrollado un sistema comercial llamado CL1, una especie de incubadora tecnológica diseñada para mantener vivas estas redes neuronales durante largos periodos.

Por fuera, el dispositivo tiene el tamaño aproximado de una torre de ordenador. Por dentro funciona más como una pequeña unidad de cuidados intensivos biológica.

El sistema controla temperatura, nutrientes, gases y eliminación de residuos para que las células sobrevivan durante meses. Al mismo tiempo, las placas de electrodos registran y estimulan la actividad neuronal de forma constante.

El objetivo no es fabricar “cerebros en miniatura”, sino crear una plataforma de investigación donde científicos puedan estudiar aprendizaje, adaptación y procesamiento de información utilizando tejido neuronal real.

Algunas estimaciones indican que sistemas biológicos de este tipo podrían llegar a consumir muchísima menos energía que los centros de datos necesarios para entrenar modelos de inteligencia artificial actuales.

Quién está jugando realmente

El propio desarrollador que conectó el sistema al Doom original ha señalado algo importante: el experimento no significa que las neuronas estén jugando al videojuego exactamente igual que lo haría una persona.

Entre el juego y el cultivo neuronal existe un software intermedio que traduce los estímulos y respuestas. Ese sistema puede introducir sesgos o resolver parte del problema computacional.

Por eso muchos investigadores insisten en interpretar el experimento con cautela. No se trata de un cerebro consciente ni de un jugador biológico. Lo que demuestra es algo distinto: redes neuronales vivas capaces de adaptarse a un entorno digital complejo.

Por qué este experimento importa más de lo que parece

La razón por la que este tipo de demostraciones generan tanto interés no es el videojuego en sí. Es lo que la tecnología podría permitir en los próximos años.

La computación basada en neuronas podría abrir nuevas formas de investigar enfermedades neurológicas como Alzheimer o Parkinson. En lugar de depender exclusivamente de modelos animales, los científicos podrían estudiar directamente cómo responden neuronas humanas reales a distintos estímulos o medicamentos.

También podría ayudar a entender mejor cómo funciona el aprendizaje biológico. Incluso pequeñas redes neuronales cultivadas en laboratorio muestran propiedades adaptativas difíciles de reproducir con sistemas digitales tradicionales.

Por ahora, todo esto sigue en una fase muy temprana. Pero si esta tecnología evoluciona, es posible que dentro de unas décadas miremos estos experimentos igual que hoy miramos las primeras páginas web de los años noventa.

Y sí, probablemente el primer videojuego que alguien intente ejecutar en cualquier sistema nuevo seguirá siendo el mismo.

Postureo Español
Postureo Español
Desde 2013, poniendo nombre a lo que todos hacemos pero nadie admite. Postureo Español no es un bot; somos el equipo original que convirtió un tuit viral en un libro y un fenómeno cultural. Analizamos la actualidad, las redes y la vida moderna con la ironía necesaria para sobrevivir en Internet. Si está aquí, es que merece ser compartido. ¿Nuestro criterio? Si nos reímos, se publica.

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