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TOP 5 ESTA SEMANA

Entradas Rosalía a 500€: El «LUX Tour» cuesta más que tu alquiler

¿Oyes eso? No, no es el sonido de las obras de tu vecino del quinto, que ha decidido tirar un tabique a las ocho de la mañana. Es el sonido de miles de cuentas bancarias temblando al unísono. Es el rugido del hambre, pero no de comida, sino de hype. Porque sí, amigos, se han anunciado las entradas Rosalía Madrid 2026 para su nuevo «LUX Tour» y la histeria colectiva ha vuelto a la ciudad.

Si pensabas que conseguir mesa en esa terraza de moda en Ponzano un domingo de sol era misión imposible, prepárate. Lo que viene ahora hace que Los Juegos del Hambre parezcan una yincana de campamento de verano. Rosalía vuelve a casa, al Movistar Arena (el antiguo WiZink, que le cambiamos el nombre como quien se cambia de bragas), y trae consigo un espectáculo que promete ser tan brillante como caro. Muy caro. Se llama «LUX Tour» porque, básicamente, si consigues una entrada vas a tener que vivir a oscuras tres meses para poder pagarla. Luz apagada, velas y dieta a base de arroz blanco. Es el precio del aesthetic.

Acéptalo. La mayoría no quiere ir por la música. No nos engañemos. Quieres ir para subir una story borrosa de 15 segundos donde se intuye un píxel rojo que podría ser la Rosalía o un extintor mal puesto. Quieres estar allí para decir «yo estuve», para que tu algoritmo de TikTok sepa que eres relevante y para sentir, aunque sea durante dos horas, que formas parte de la élite cultural que puede gastarse medio salario mínimo en corear «Despechá» rodeado de desconocidos que sudan. Nah, es coña. Si eres una motomami de verdad, entendemos que quieras ir… pero es que esto ya se va de madre.

La Escala de Precios: De «No la veo» a «Me adopta»

Hablemos de dinero, que es lo que realmente nos duele. La organización ha sacado un rango de precios que es, sencillamente, un estudio sociológico de la desigualdad en España. Aquí no hay clase media, aquí hay «gente que verá el concierto» y «gente que verá las pantallas».

El Gallinero (50€ + Gastos de Gestión)

Empezamos por lo «barato». Por unos 50 euros (que se convierten en 70 con esos gastos de gestión que nadie sabe de dónde salen pero que pagamos religiosamente), tienes acceso a la zona más alta del recinto. Desde aquí, Rosalía tiene el tamaño de una hormiga motomami. Necesitarás prismáticos, mucha imaginación y fe. La acústica en esta zona suele rebotar tanto que escucharás las canciones con un delay de tres segundos respecto a lo que ves. Pero eh, podrás decir que estuviste «dentro».

Pista General: El Campo de Batalla

Si valoras tu espacio vital, huye. La pista es la ley de la selva. Aquí se mezclan el sudor, la euforia y la gente de 1,90 metros que, por alguna ley de la física cuántica, siempre acabará poniéndose justo delante de ti en cuanto empiece el show. Pagarás unos 90-120 euros para luchar por cada centímetro cuadrado de suelo pegajoso. Es una experiencia inmersiva: hueles el concierto, sientes el concierto (sobre todo los codos del vecino) y sufres el concierto.

VIP Diamond Package (495€): El Impuesto Revolucionario

Y llegamos a la joya de la corona. Casi 500 euros. ¿Qué incluye? ¿Te suben al escenario? ¿Rauw Alejandro te sirve el catering? ¿Te adopta Rosalía legalmente después del show? No. Incluye entrar antes (para esperar más tiempo dentro), un póster que acabarás tirando en la mudanza y una acreditación laminada que te hace sentir importante durante 4 horas. Si pagas esto, esperamos sinceramente que te sobre el dinero o que tengas un plan muy sólido para alimentarte del aire durante todo el mes de marzo.

La Yincana Digital: Ticketmaster es tu enemigo, no tu amigo

Ahora, hablemos del proceso de compra. Esa maravillosa experiencia de usuario diseñada por el mismísimo diablo para probar tu paciencia y tu salud cardiovascular. El día que salen las entradas Rosalía Madrid 2026 a la venta, te levantarás con nervios de examen final.

Te han contado mil trucos: «No refresques la página», «borra las cookies», «usa el modo incógnito». Mentira. Todo es mentira. Ticketmaster es un ente caprichoso que se ríe de tus intentos de ser eficiente. Te conectarás con cuatro dispositivos a la vez: el móvil, el portátil, la tablet de tu sobrino y el ordenador del trabajo (porque para eso te pagan, para gestionar crisis, y esto es una crisis). Y aun así, la barrita de carga avanzará más lenta que las obras de la Sagrada Familia.

Cuando por fin entres, después de ver cómo el muñequito de la cola virtual camina con una parsimonia insultante, te encontrarás con el mensaje del terror: «No hay entradas disponibles para esta selección». O peor aún, solo quedarán las «Entradas Platinum», que es la forma fina que tienen de decirte «hemos visto que hay mucha demanda, así que hemos subido el precio un 300% porque podemos».

Es el colapso total. Y ojo, porque esto se suma a que Madrid ya está imposible de por sí. Entre el turismo masivo que ha convertido el centro en un parque temático y eventos como este, la ciudad está a punto de explotar. Si quieres saber más sobre cómo nos hemos convertido en el «parque de atracciones de Europa», echa un ojo a nuestro análisis sobre el Turismo en España 2025. Spoiler: no cabemos.

Fauna Ibérica del Movistar Arena: Dime quién eres

Supongamos que consigues entrada. ¡Felicidades! Has sobrevivido a la primera fase. Ahora te toca sobrevivir a la fauna. Porque un concierto de Rosalía no es solo música, es un desfile de personalidades extremas digno de estudio antropológico.

  • La «Motomami» de Shein: La reconocerás fácil. Lleva un outfit de cuero completo (que en realidad es poliéster del malo) a 30 grados de temperatura corporal en pista. Cruje cuando anda. Se sabe todas las coreografías de TikTok al dedillo, pero si le preguntas por una canción anterior a 2022, colapsa. Su objetivo es grabar un TikTok bailando mientras ignora que la artista está cantando una balada.
  • El Novio «Trípode Humano»: Pobre alma. Él no quería venir. No le gusta Rosalía, o le da igual. Está ahí cumpliendo condena o pagando algún favor romántico muy caro. Su única función vital durante las dos horas es sostener el móvil en alto para grabar stories verticales mientras su pareja perrea contra su pierna. Puedes ver cómo la vida se escapa de sus ojos en la tercera canción.
  • La «Cayetana» Neo-Flamenca: Acaba de descubrir el flamenco gracias a Rosalía. Antes decía que eso era «de barrio», pero ahora le parece lo más. Grita «¡Olé!» y «¡Arsa!» totalmente fuera de contexto y lleva unas uñas de gel tan largas que le impiden coger el vaso de mini de cerveza con dignidad. Es la apropiación cultural hecha persona, pero con bolso de marca.
  • El Analista Musical de Twitter (X): Lo verás en la grada, con los brazos cruzados y cara de oler mierda. No ha ido a disfrutar, ha ido a analizar. Está tomando notas mentales para poner un hilo de 40 tuits explicando por qué la narrativa visual del show carece de la profundidad conceptual de «El Mal Querer». Cállate, Paco, y baila un poco, que te va a dar un ictus de tanta intensidad.
  • El que va por el «Aesthetic»: Le da absolutamente igual la música. Solo quiere la foto. Se pasará el concierto con el flash puesto (cegando a todos los de su alrededor) haciéndose fotos a sí mismo con el filtro granulado para que parezca que está en una rave de los 90. Probablemente se vaya antes de los bises porque «ya tiene el contenido».

¿Te has quedado sin entrada? No llores, factura

Si al final Ticketmaster te ha hecho ghosting y te has quedado fuera, no te preocupes. Respira. Piensa que te acabas de ahorrar un dineral y una cantidad de estrés innecesaria. Quedarse fuera duele, lo sabemos, casi tanto como cuando tu favorito del Benidorm Fest no pasa a la final porque el jurado así lo decide. Si te va el drama de las injusticias, léete nuestra crónica sobre los Candidatos del Benidorm Fest 2026 y consuélate sabiendo que no eres el único decepcionado.

Además, míralo por el lado bueno. Con esos 100, 200 o 400 euros que no te has gastado en ver a Rosalía a tres kilómetros de distancia, puedes hacer cosas que realmente te den placer inmediato. Por ejemplo, pegarte un homenaje gastronómico. Te sugerimos que visites alguna de las cafeterías de especialidad pero primero habiendo leído nuestro artículo sobre cómo pedir un café allí. Sí, el barista te mirará mal si pides azúcar y te cobrará 5 euros por un café con leche de avena, pero al menos estarás sentado y calentito.

O si lo que necesitas es terapia de compras para llenar el vacío existencial, aprovecha que estamos en época de liquidación. Corre a por las Rebajas Finales de Invierno y cómprate algo bonito, aunque sea de la talla XXXL porque es lo único que queda. Llorar vestida de marca (o de saldo de marca) siempre es más elegante.

Al final, vayas o no vayas, el resultado es el mismo: Rosalía seguirá siendo millonaria y tú seguirás teniendo que madrugar el lunes. Si consigues entrada, disfrútalo, grita y sube ese vídeo movido que nadie va a ver entero. Y si no vas, siempre te quedará el consuelo de decir «bah, estaba sobrevalorado» mientras ves los reels de tus amigos con envidia sana (es decir, envidia cochina).

Nos vemos en la cola virtual. Que la suerte, y la fibra óptica simétrica, esté siempre de vuestra parte. Y recordad: ser una motomami es una actitud, no una entrada de 500 euros. (Mentira, es la entrada, pero dejadnos soñar).

Postureo Español
Postureo Español
Desde 2013, poniendo nombre a lo que todos hacemos pero nadie admite. Postureo Español no es un bot; somos el equipo original que convirtió un tuit viral en un libro y un fenómeno cultural. Analizamos la actualidad, las redes y la vida moderna con la ironía necesaria para sobrevivir en Internet. Si está aquí, es que merece ser compartido. ¿Nuestro criterio? Si nos reímos, se publica.

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