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TOP 5 ESTA SEMANA

El gimnasio ya no es deporte, es branding personal: por qué tu “disciplina” da pereza

Vamos a decir algo que va a doler, pero alguien tenía que decirlo: el nuevo objetivo de ir al gimnasio no es entrenar. Es demostrar autocontrol. Y sinceramente, se os está yendo de las manos.

Ya no basta con ir al gym. Ya no vale con sudar, ducharte e irte a casa a comerte un bocadillo de lomo. No. Ahora hay que ir “bien”. Hay que convertir cada repetición en una declaración de intenciones y cada gota de sudor en un activo de tu marca personal.

En este 2026, si no documentas tu sufrimiento, es como si no hubieras levantado ni una mancuerna. Vivimos en la era donde la sentadilla es lo de menos. Lo que importa es la narrativa del héroe que se levanta a las 5 de la mañana mientras los “mortales”, o sea, la gente normal que duerme, fracasan en la vida.

Comparación humorística entre el culturismo de antes y el postureo fitness de 2026 con móviles y trípodes.

La estética del esfuerzo fingido: ¿entrenas o creas contenido?

Analicemos la escena, porque es siempre la misma. Entras a la sala de pesas y ya no huele a humanidad y hierro oxidado. Huele a pretensión. Ves a gente con auriculares de diadema más grandes que su cabeza, porque la cancelación de ruido es vital para ignorar tu propia existencia, poniendo cara de concentración existencial ante una mancuerna de 5 kilos.

Eso no es deporte. Es branding personal.

El problema no es que la gente se cuide. Ojalá todo el mundo se cuidara. El problema es esa necesidad patológica de convertir el gimnasio en una pasarela moral. Hemos pasado de querer estar fuertes a querer parecer “personas de alto rendimiento”.

  • Entrenar a las 6:30 AM: no porque te venga bien, sino porque “el día empieza antes para los ganadores”.
  • El story obligatorio: subir una foto al espejo, sudando, pero poco, el sudor “aesthetic”.
  • El vocabulario de LinkedIn: hablar de “constancia” en vez de agujetas y de “mindset” en vez de cansancio.

Da igual si no progresas en tus marcas. Mientras progreses en la percepción que los demás tienen de ti en Instagram, el entrenamiento ha sido un éxito.

El gimnasio como certificado moral

Antes, alguien fuerte era simplemente alguien fuerte. Podía ser buena gente o un imbécil, pero su bíceps no definía su ética. Ahora, en la narrativa del fitness moderno, alguien que entrena se ha convertido en un ser de luz superior al resto de los mortales.

Si vas al gimnasio, automáticamente eres:

  • Responsable.
  • Centrado.
  • Mentalmente sano, aunque tengas ansiedad por los likes.
  • Mejor ciudadano que tú.

Y aquí viene la trampa. Si no vas al gimnasio, o si simplemente vas y te callas la boca, el juicio cae sobre ti como una losa. Te dicen frases hechas de manual de autoayuda barato: “es que no te organizas”, “es que no te priorizas”, “es que no te quieres lo suficiente”.

No, perdona. No es que no me quiera. Es que a lo mejor prefiero dormir hasta las 8, trabajar y luego tomarme una caña sin sentir que he fallado como “proyecto humano”. Esa superioridad moral es lo que hace que ir al gimnasio se haya vuelto tan insoportable socialmente.

Ya lo vimos hace unos años cuando analizamos los 11 tipos de personas que te encuentras en cualquier gimnasio, pero la fauna ha evolucionado a peor. Ahora ya no son solo “el cachas” o “la pija”. Ahora son todos aspirantes a CEOs de su propia vida.

“No tengo motivación, tengo disciplina”: la frase que debería ser ilegal

Si tuviéramos que cobrar un euro por cada vez que alguien suelta “la motivación te hace empezar, la disciplina te hace continuar” como si fuera una tesis doctoral inédita, en Postureo Español ya habríamos comprado Twitter.

Esta frase es el mantra del nuevo “monje de gimnasio”. Es el disfraz perfecto porque:

  1. Te permite presumir: mírame, soy un estoico moderno.
  2. Te permite juzgar: si tú no vienes, es que eres débil.
  3. Parece saludable: nadie te puede criticar porque “es salud”.

Criticar el gym es peligroso hoy en día. Si dices algo, automáticamente te etiquetan de vago, envidioso o poco ambicioso. El gimnasio se ha convertido en una excusa elegante para sentirse por encima de los demás sin decirlo explícitamente. Es el nuevo “yo no veo la tele, yo leo”.

Nadie quiere estar fuerte, quieren estar “aprobados”

Hagamos un ejercicio de honestidad brutal. La prueba de que esto es puro teatro está en los datos:

  • Mucha gente se apunta al gimnasio, especialmente en enero, como las personas que colapsan las rebajas.
  • Mucha menos gente mejora de verdad físicamente a largo plazo.
  • Pero casi todos suben contenido.

Porque el objetivo real no es el cuerpo. El objetivo es el reconocimiento silencioso. Ese “qué disciplinado eres” que nadie te dice a la cara, pero que todos esperan recibir en forma de corazoncito en la pantalla.

Es lo mismo que pasa con las redes sociales en general: Instagram vs Realidad. Te venden una vida de sacrificio y recompensa, pero detrás de cámaras solo hay un trípode mal colocado y tres intentos fallidos de grabar el ejercicio.

Caricatura de esqueletos en el gimnasio mirando el móvil en lugar de entrenar, crítica a la pérdida de tiempo.

Lo incómodo que nadie quiere admitir

Entrenar está bien. Moverse está bien. Cuidarse es necesario para no llegar a los 50 hecho un cromo. Nadie discute eso.

Lo que no está tan bien, y lo que venimos a señalar hoy aquí, es usar el deporte como:

  • Medalla moral para tapar otras carencias.
  • Sustituto de tener una personalidad interesante.
  • Forma pasivo-agresiva de despreciar a tus amigos que prefieren el sofá.

El gimnasio no te hace mejor persona. Solo te pone en forma. Puedes tener un 8% de grasa corporal y seguir siendo insoportable. De hecho, las estadísticas sugieren que la correlación es alta.

Todo lo demás es relato. Y en España, de vender humo sabemos bastante.

¿Y tú qué opinas? ¿Eres del “Team 5 AM” o del “Team Mañana Empiezo”? Si te has sentido identificado, o atacado, compártelo con ese amigo que vive en el press de banca.

Postureo Español
Postureo Español
Desde 2013, poniendo nombre a lo que todos hacemos pero nadie admite. Postureo Español no es un bot; somos el equipo original que convirtió un tuit viral en un libro y un fenómeno cultural. Analizamos la actualidad, las redes y la vida moderna con la ironía necesaria para sobrevivir en Internet. Si está aquí, es que merece ser compartido. ¿Nuestro criterio? Si nos reímos, se publica.

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