Hay dos tipos de personas en el mundo: las que leen “herramienta para defender la libertad digital en contextos autoritarios” y las que leen “VPN gratis”. Adivina en qué grupo estamos.
El Departamento de Estado de EE.UU. ha puesto en marcha Freedom.gov, un portal que, según las informaciones publicadas por varios medios internacionales, busca facilitar el acceso a contenidos bloqueados en algunos países. La narrativa oficial habla de libertad de expresión, acceso a la información y diplomacia digital.
La narrativa española ha ido por otro lado: “¿esto sirve para cuando bloquean cosas durante el partido?”. Somos así.
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El proyecto estaría apoyado técnicamente en infraestructura de Cloudflare, uno de los gigantes mundiales de red. Y aquí es donde la cosa se vuelve deliciosa desde el punto de vista irónico: mientras en España llevamos años viendo bloqueos dinámicos, IPs que desaparecen en mitad de eventos deportivos y debates infinitos sobre derechos audiovisuales, en Washington hablan de “libertad digital”.

Dos continentes. Dos enfoques. Y un meme que se escribe solo.
Ojo: Freedom.gov no es oficialmente “la VPN para saltarse nada”. No hay manual público, no hay botón mágico, no hay anuncio tipo “activa esto y haz lo que quieras”. Pero en cuanto se menciona la posibilidad de redirigir tráfico o facilitar acceso desde EE.UU., medio internet patrio empieza a hacer cálculos mentales.
La imaginación española corre más que el WiFi
En los últimos años, los bloqueos ordenados judicialmente han afectado a todo tipo de servicios cuando hay eventos de alta audiencia. Eso ha generado frustración, memes y teorías conspirativas dignas de sobremesa familiar.
Así que cuando aparece un portal estadounidense vinculado a la idea de “evitar restricciones”, la imaginación colectiva hace el resto. No porque el proyecto esté diseñado para eso, sino porque aquí tenemos un máster no oficial en encontrar grietas tecnológicas. Ya os contamos el problema que estamos teniendo en España con las restricciones de Cloudflare y LaLiga.
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Es importante decirlo claro: usar herramientas digitales para eludir leyes locales no convierte nada en invisible ni mágico. Cambia el recorrido del tráfico, sí. El marco legal, no. Y en cualquier caso, el propio proyecto estadounidense todavía está envuelto en debate político y jurídico dentro y fuera de EE.UU.
¿Privacidad total? Calma.
Cada vez que algo es “gratis”, conviene recordar que internet no funciona por generación espontánea. Si un servicio está vinculado a infraestructura gubernamental, el debate ya no es solo técnico, es político.
- No es un hechizo de invisibilidad: redirigir tráfico no significa desaparecer del mapa.
- No es neutral geopolíticamente: hablamos de una iniciativa estatal en pleno pulso regulatorio entre EE.UU. y Europa.
- No es todavía un producto de consumo masivo: el portal está en fase inicial y su alcance real está por ver.
Pero eso no impide que el meme ya haya ganado. Porque mientras en Bruselas y Washington discuten sobre soberanía digital, regulación y libertad de expresión, aquí el debate es mucho más terrenal: “¿esto para qué sirve exactamente el domingo a las nueve?”.
Freedom.gov nació como herramienta diplomática. En España ha nacido como chiste recurrente. Y si algo demuestra todo esto es que la geopolítica puede ser muy seria… pero el internet español jamás lo será.




