Mientras tú haces malabares matemáticos para pagar el alquiler, flotando sobre nuestras cabezas hay una roca que podría comprar el planeta Tierra entero. Y sobraría dinero para unas cañas. Hablamos del Psyche 16. Un asteroide compuesto casi en su totalidad por oro, hierro y níquel. Su valor estimado roza lo absurdo: 700 quintillones de dólares. Es un 7 seguido de tantos ceros que a tu cuenta bancaria le da un infarto solo de intentarlo procesar.
Para que te hagas una idea del nivel de billetes que maneja esta roca espacial: si cogiéramos ese dinero y lo repartiéramos entre todos los habitantes de la Tierra, a cada uno nos tocarían unos 90.000 millones de euros. Suficiente para dejar de buscar planes gratis para sobrevivir al mes y, con suerte, poder dar la entrada de un piso.
¿Dónde está el Psyche 16 y de quién es?
Esta mina de oro flotante tiene unos 220 kilómetros de diámetro. Actualmente orbita plácidamente en el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter. Los científicos creen que es el corazón desnudo de un planeta que nunca llegó a formarse.
Por supuesto, la NASA ya le ha echado el ojo. De hecho, la agencia espacial estadounidense tiene una sonda viajando hacia él ahora mismo, en pleno 2026. La misión se lanzó hace tiempo y está previsto que llegue a su destino a finales de esta década para orbitarlo y estudiarlo de cerca.
Pero antes de que empieces a frotarte las manos y dejes de indignarte con los jóvenes que denuncian que la meritocracia es una estafa, tenemos una mala noticia. La NASA no va a traer el oro del asteroide a la Tierra.
El spoiler económico: traerlo sería nuestra ruina
Pongámonos en el supuesto de que Elon Musk, Jeff Bezos o la propia NASA inventan una grúa espacial gigante. Consiguen enganchar el asteroide y lo aparcan en un descampado de Murcia. ¿Seríamos todos asquerosamente ricos?
La respuesta corta es no. La respuesta larga es que destruiríamos la economía global en cuestión de horas.

El oro vale lo que vale porque es un recurso escaso. Es la base de la economía, las reservas de los bancos centrales y tu pulsera de la primera comunión. Si de repente el mercado se inunda con millones de toneladas de oro espacial, la ley de la oferta y la demanda actuaría sin piedad.
- El precio del oro caería en picado hasta valer menos que el cartón.
- Las monedas globales perderían su respaldo y su valor real.
- El sistema financiero mundial colapsaría por completo.
Básicamente, el oro pasaría a ser tan común como las piedras que pisas por la calle. Seguirías siendo igual de pobre, solo que ahora los parachoques de los coches estarían hechos de oro macizo porque sería el material más barato del mercado.
Mirar pero no tocar
El objetivo real de este asteroide de oro y de la misión de la NASA es puramente científico. Quieren entender cómo se formó el núcleo de nuestro propio planeta estudiando este núcleo expuesto. No hay planes de minería espacial, ni de forrarse a costa del universo.
Así que, aunque mola pensar que hay un tesoro flotando en el espacio valorado en 700 quintillones de dólares, la realidad nos obliga a poner los pies en la Tierra.
A veces, el universo tiene un sentido del humor bastante retorcido.



