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El Dilema del Búnker: Dime a quién dejas morir y te diré por qué te cancelarían

Admitámoslo. Todos nos creemos unos «seres de luz» en Instagram. Ponemos la banderita de turno en el perfil, compartimos frases de Paulo Coelho y nos indignamos muchísimo con las injusticias del mundo desde el sofá. Pero, ay amigo, ¿qué pasaría si de verdad tuvieras el poder de decidir quién vive y quién muere? Bienvenidos al Dilema del Búnker Nuclear, el test psicológico que está rompiendo más amistades que el Monopoly y los grupos de WhatsApp de padres.

Imagina la escena: el mundo se ha ido al garete (probablemente porque alguien pulsó el botón rojo pensando que era el de pedir Glovo). Solo queda un refugio. Tienes 5 plazas. Hay 10 personas mirándote con cara de «¿me vas a dejar fuera, en serio?». Y tú, con tu moralidad de oferta del Black Friday, tienes que elegir.

Texto de El Dilema del Búnker mostrado en Bachillerato

Prepárate, porque hoy en Postureo Español nos quitamos la careta. Vamos a analizar este dilema viral con filosofía barata, mucha mala leche y la cruda realidad de que, en el fondo, todos salvaríamos antes al que tiene cuenta de Netflix que al que tiene buen corazón.

¿Qué es el Dilema del Búnker y por qué nos pone tan nerviosos?

Este ejercicio no es nuevo. Los psicólogos llevan décadas usándolo para demostrar que nuestra ética es más flexible que un chicle Boomer. Se basa en la famosa «Ética del bote salvavidas» (Lifeboat Ethics) de Garrett Hardin, pero adaptada a la era moderna, donde nos da ansiedad hasta elegir qué pedir para cenar.

El problema de base es el «Complejo de Dios». Nos encanta juzgar a los demás en Twitter, pero cuando la responsabilidad cae sobre nosotros y hay consecuencias reales (o hipotéticas sangrientas), nos entra el tembleque. ¿Por qué? Porque este test no evalúa a los candidatos; te evalúa a ti. Revela tus prejuicios, tu racismo interiorizado, tu machismo o tu «cuñadismo» ilustrado.

Básicamente, nos pone nerviosos porque nos obliga a admitir que, en una situación límite, la democracia y los derechos humanos se los lleva el viento radiactivo. Y eso, querido lector, es una píldora difícil de tragar.

Los 10 Candidatos: Análisis de perfiles (y prejuicios)

Vamos a destripar a los concursantes de este Gran Hermano apocalíptico. Tenemos 10 fichas, 5 plazas. Coge papel y boli, y sé honesto (nadie te está mirando, solo el FBI a través de tu webcam).

El «Team Utilidad» (Los que saben hacer cosas)

  • El Ingeniero Colombiano inteligente: A ver, es ingeniero. En teoría sabe cosas. ¿El problema? Que «ingeniero» es muy amplio. Si es ingeniero agrónomo, ¡fichado! Si es ingeniero de sonido especializado en reguetón, igual no nos sirve tanto para purificar agua. Pero claro, el adjetivo «inteligente» es un plus. Y si tienes prejuicios por su nacionalidad, háztelo mirar, que estamos en 2026.
  • Taziz Aziz, profesor de árabe (32 años): Aquí es donde el test te pone la trampa del racismo. Muchos pensarán «¿Para qué quiero árabe en un búnker?». Error. Un profesor suele tener disciplina, memoria y cultura. Además, tiene 32 años, una edad perfecta: ni muy niñato, ni muy cascado. Probablemente sea el más cuerdo de todos.
  • Un gitano con buen dominio del cante: ¡Ojo aquí! España pura. El utilitarista dirá que cantar no da de comer. Pero, ¿te imaginas pasar 20 años encerrado en cuatro paredes sin Spotify? El arte, el entretenimiento y la moral del grupo son vitales. Este hombre es el psicólogo del grupo, el que mantendrá la cordura cuando se acaben las latas de fabada.

El «Team Moralidad» (Los que nos hacen sentir culpables)

  • La Novicia Carmelita y la Filósofa de 70 años (Kantiana): El clásico choque generacional y espiritual. La novicia reza, lo cual está muy bien si crees que Dios desviará la radiación. La filósofa tiene sabiduría, pero tiene 70 años. En la naturaleza cruel, son «bocas improductivas». Lo irónico es que la filósofa, si es verdaderamente kantiana, te diría que no deberías elegir, porque todas las vidas valen lo mismo. Gracias, señora, pero eso no me soluciona el marrón.
  • La Niña con Síndrome de Down: El golpe bajo al corazón. Si no la salvas, te sientes un monstruo nazi. Si la salvas, estás asumiendo una carga extra para el grupo en términos de supervivencia física estricta. Es la prueba de fuego de tu humanidad: ¿somos bestias que solo buscan sobrevivir o humanos que cuidan de los vulnerables?

Grupo de personas esperando entrar en el dilema del búnker nuclear, representando la difícil elección moral.

El «Team Polémico» (Los marginados sociales)

  • La Joven Prostituta y el Joven Esquizofrénico: Aquí sale tu «señora de bien» interior. La prostituta es joven (potencial reproductivo, si nos ponemos en modo «National Geographic») y está acostumbrada a sobrevivir en entornos hostiles. El chico esquizofrénico plantea un riesgo de seguridad en un espacio cerrado (o no, si tiene medicación), pero ¿es ético condenarlo por una enfermedad?
  • La Violinista Lesbiana y el Embajador Alemán: La «clase alta». La violinista tiene 40 años (ya no es tan joven para repoblar, dirían los biólogos rancios) y toca el violín (como el gitano, aporta cultura). El embajador Dirk Hoffman… ay, Dirk. Seguramente tenga contactos, pero en el apocalipsis, tu inmunidad diplomática no vale ni para encender fuego. Es el candidato que todos queremos dejar fuera por «venganza de clase».

Utilitarismo vs. «Postureo Ético»: ¿Qué haría un filósofo y qué harías tú?

Para resolver esto, hay que ponerse las gafas de pasta. Básicamente, hay dos formas de afrontar el Dilema del Búnker Nuclear sin volverse loco (o sí):

1. La opción Bentham (Utilitarismo puro)

Jeremy Bentham diría: «El mayor bien para el mayor número». Aquí no hay sentimientos, hay matemáticas. Se busca maximizar la supervivencia de la especie.

Su selección: Ingeniero (técnica), Prostituta (reproducción), Profesor Árabe (juventud/inteligencia), Violinista (cultura/genética), Gitano (cohesión social).

Fuera: Anciana, Novicia (celibato = fin de la especie), Embajador (viejo/inútil), Niña Down y Esquizofrénico (cargas para el sistema). Suena nazi, pero es utilitarismo puro.

2. La opción Kant (Deontología)

Immanuel Kant te diría que usar a las personas como «medios» para un fin (sobrevivir) es inmoral. Todas las vidas tienen dignidad infinita.

Su selección: Kant probablemente se negaría a elegir y moriría con todos fuera, manteniendo su integridad moral intacta mientras se derrite la piel. Muy noble, pero poco práctico.

3. La opción «Usuario de Twitter» (Moralidad Líquida)

Salvas a la niña y a la monja para que no te funen, dejas fuera al embajador por «capitalista» y luego te das cuenta de que nadie sabe arreglar el generador de oxígeno y morís todos a los dos días. Fin.

Por cierto, si te agobia la idea de compartir 50 metros cuadrados, quizá deberías echar un ojo a esas casas con habitaciones y espacios secretos que tanto nos gustan. Igual encuentras inspiración para construirte tu propio búnker y no tener que aguantar al embajador alemán.

La Resolución: Nuestro «Dream Team Postureo» para el Apocalipsis

Desde la redacción, después de pelearnos y tirarnos los teclados a la cabeza, hemos decidido nuestro equipo ganador. Porque si vamos a vivir el fin del mundo, al menos que sea con estilo.

  1. El Ingeniero Colombiano: Alguien tiene que saber cómo funciona el WiFi del búnker. Imprescindible.
  2. El Gitano cantaor: Mira, el apocalipsis va a ser muy largo y aburrido. Preferimos una buena juerga flamenca y unas palmas que escuchar lamentos en alemán. La alegría es un recurso estratégico.
  3. La Joven Prostituta: Fuera estigmas. Es joven, es una superviviente nata y probablemente tenga más historias interesantes que contar que la novicia. Además, biología básica: necesitamos juventud.
  4. Taziz Aziz: Profesor joven. Nos vale. Además, seguro que sabe cocinar cosas increíbles con cuatro especias y una rata.
  5. La Violinista Lesbiana: Aporta el toque de sofisticación. Imagina: el gitano a la percusión y ella al violín. Fusión nuclear (literal).

¿Y los descartes? Lo sentimos, Dirk Hoffman, pero vete a pedir asilo a otra parte. A la filósofa kantiana le decimos que su sacrificio es «categóricamente necesario». Y al resto… bueno, la vida es dura, como ese maratón de películas de terror que nunca te atreves a ver solo.

El equipo elegido en el dilema del búnker celebrando su supervivencia con ironía.

Preguntas sobre dilemas morales

¿Existe una respuesta correcta al dilema del búnker?

No. Si la hubiera, no sería un dilema, sería un problema de matemáticas. Tu respuesta define tus valores, no la verdad absoluta.

¿Qué es el utilitarismo con ejemplos sencillos?

Es la filosofía de «el fin justifica los medios» si hace feliz a la mayoría. Ejemplo: Si hay que matar a Thanos para salvar al universo, el utilitarista le corta la cabeza sin pensarlo. El kantiano intentaría dialogar con él sobre derechos humanos.

¿Por qué se usa este test en dinámicas de grupo?

Para ver cómo argumentas, cómo negocias y, sobre todo, si eres capaz de tomar decisiones difíciles bajo presión o si te bloqueas llorando en una esquina.

El búnker eres tú

Al final, el Dilema del Búnker Nuclear no va sobre radiación, va sobre con quién estarías dispuesto a compartir tu último aliento. Y seamos sinceros, en España, probablemente acabaríamos metiendo a 8 personas en el búnker de 5 plazas apretándonos un poco y diciendo aquello de «donde comen dos, comen tres», para luego morir todos asfixiados pero contentos por no haber dejado a nadie fuera.

Y tú, ¿a quién salvarías?

Postureo Español
Postureo Español
Desde 2013, poniendo nombre a lo que todos hacemos pero nadie admite. Postureo Español no es un bot; somos el equipo original que convirtió un tuit viral en un libro y un fenómeno cultural. Analizamos la actualidad, las redes y la vida moderna con la ironía necesaria para sobrevivir en Internet. Si está aquí, es que merece ser compartido. ¿Nuestro criterio? Si nos reímos, se publica.

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