Tres nombres que la ciencia está aprendiendo de memoria: Levita, Zoraide y Zulina.
Entre las tres suman 316 años. Levita tiene 109, Zoraide 104 y Zulina 103. Son hermanas, viven en Río de Janeiro y en junio de 2026 Guinness World Records las reconoció como el trío de hermanos vivos más longevo del mundo. La Universidad de São Paulo ya les ha pedido muestras de ADN.
Tres vidas muy distintas, el mismo resultado
Lo curioso no es el récord. Es que cada una llegó hasta aquí por un camino completamente diferente.
Levita de Deus Nunes nunca se casó ni tuvo hijos. Trabajó doce años en Rede Globo. Pasaba el tiempo haciendo croché, tejiendo y cosiendo. Hoy tiene 109 años y sigue siendo la mayor del grupo.
Zoraide de Deus Mota fue maestra de primaria y luego enfermera. Se formó en la Escola Normal de Aracaju, se casó en 1950 y tuvo cinco hijos. Trabajó en hospitales durante décadas.
Zulina de Deus Nunes se especializó en costura y bordado. Se casó en 1945 con un trabajador del ferrocarril y crió seis hijos. «Todo era fresco. No teníamos refrigerador», recuerda sobre su infancia.
Vidas, trabajos y familias normales, y aquí están con 103, 104 y 109 años, todavía en pie.
Lo que dice la ciencia (y lo que todavía no sabe)
El Proyecto ADN Longevo de la Universidad de São Paulo, dirigido por la científica Mayana Zatz, va a comparar el genoma de centenarios como estas tres hermanas con el de personas que desarrollaron fragilidad, deterioro cognitivo o enfermedades crónicas a edades similares.
«A través de pruebas de ADN buscamos genes protectores», explica Zatz. El objetivo es llegar a 500 centenarios para empezar a sacar conclusiones con peso científico real.
Ben Meyers, de LongeviQuest, apunta que el componente hereditario es evidente, pero añade que la red de apoyo familiar también importa. Las tres hermanas han vivido siempre cerca unas de otras.
Su secreto, según ellas
Dieta sana y vida activa. No hay más misterio, según ellas mismas. Levita comía surubí y bagre del Amazonas. Zoraide habla de la carne de cerdo que criaba su padre. Zulina insiste en que todo lo que comían de pequeñas salía directo del huerto o del corral.
Sin ultraprocesados, sin refrigerador y desde luego sin mirar el móvil a las tres de la mañana.
El secreto que la ciencia lleva décadas buscando lo tienen tres mujeres que nacieron antes de que existieran los antibióticos, sobrevivieron pandemias, criaron hijos con lo justo y nunca necesitaron un estudio universitario para saber cómo vivir.
La ciencia llegó tarde. Ellas ya terminaron.




