Si algo define a Los Pajaritos es que nunca sabes con lo que te vas a encontrar. La Policía Nacional tampoco.
El lunes, durante un registro en el barrio sevillano, los agentes buscaban droga y encontraron un caimán de medio metro metido en una urna de vidrio. Un caimán de anteojos (Caiman crocodilus). Originario del sur de México, Centroamérica y el noroeste de Sudamérica. Vivo, coleando y en el salón de un piso de Los Pajaritos.
Ahora empiezan las preguntas.
Las preguntas que deja una urna con un caimán dentro
Alguien trajo un reptil sudamericano hasta un piso de Sevilla. No se sabe quién, ni cómo, ni cuándo. Tampoco qué comía, si alguien le cambiaba el agua, si tenía nombre o si los vecinos notaron algo raro.
La operación policial, bautizada como Operación Rigua, sigue abierta. Las autoridades no han dado detalles sobre si el dueño del piso o el del caimán tendrán que responder por tenencia ilegal de especies exóticas.
Dato que no viene al caso pero aquí está: el caimán de anteojos tiene una protuberancia ósea entre los ojos que parece unas gafas. De ahí el nombre. No está en peligro de extinción. Tampoco suele aparecer en registros antidroga en Sevilla, pero todo llega.
El caimán ya tiene una vida mejor que todos nosotros
El Seprona se hizo cargo del traslado. El caimán acabó en MundoPark, un centro de rescate de fauna salvaje en Guillena (Sevilla). Allí lo examinaron, confirmaron que está sano y lo incorporaron al reptilario. Según la Fundación Juan Luis Malpartida, el caimán «ha comenzado una vida mejor».
Dicho de otra forma: un caimán que vivía en una urna de cristal en un piso de Los Pajaritos ahora tiene un zoo entero para él. Suerte la suya.
Los agentes siguen con la Operación Rigua. El caimán, en su nuevo reptilario. Y Los Pajaritos, un barrio que ya de por sí da para una serie, suma un capítulo más que nadie va a creer.



