Hakimi nació en Madrid. Habla español mejor que la mitad de los tertulianos de la radio. Y aun así, el martes tuvo que pararle los pies a un oficial de FIFA que le acababa de cortar una pregunta a un periodista por hacerla en ese idioma.
El periodista era mexicano. El jugador, marroquí de pasaporte y español de cuna. Y el oficial que decidió que ninguno de los dos podía usar el idioma que comparten era, sencillamente, la FIFA.
Pasó en la rueda de prensa previa al Marruecos-Brasil, el 12 de junio de 2026. Rodrigo Ornelas, de TV Azteca, lanzó su pregunta en español como ha hecho toda su carrera. Antes de que Hakimi pudiera abrir la boca, un oficial de la FIFA le cortó en canal: ese idioma no estaba habilitado en la sala. Fue Hakimi, ya con el micrófono delante, quien tuvo que mediar para que le dejaran repetirla. Unos minutos después, a Vinícius Jr le pasó lo mismo, en la misma rueda, con el mismo oficial probablemente todavía sin saber muy bien por qué se había liado tanto.
Porque, ojo, FIFA no prohibió el español en todo el Mundial. Lo que hizo fue algo más burocrático y, por eso mismo, más absurdo: cada rueda de prensa traduce solo tres idiomas, el inglés y los dos que pida el equipo que sube al podio. En el Marruecos-Brasil tocaba árabe y portugués. Nadie pidió español. Y como nadie lo pidió, no existía, aunque uno de los dos futbolistas en la mesa lo tuviera como lengua materna y el torneo se jugara, en parte, en México.
El detalle que de verdad hace gracia
Aquí está la parte que no cuadra ni con la mejor voluntad. Los jugadores sí llevan intérprete propio, pagado por sus federaciones o por la organización del equipo. La prensa no. Así que en la misma sala, al mismo tiempo, un futbolista podía recibir traducción al español sin moverse de la silla, y un periodista que hablaba ese idioma con otro ser humano que también lo hablaba, no podía ni intentarlo.
Dicho así suena a chiste mal contado. Pero ocurrió exactamente así, delante de cámaras, en un torneo que se promociona como el más visto de la historia.
Y aquí el número que remata la jugada
El presupuesto del ciclo 2023-2026 de la FIFA ronda los 13.000 millones de dólares. Solo en este Mundial, la organización se gasta unos 3.760 millones de su propio bolsillo. Con esas cifras encima de la mesa, el argumento de «no nos llegaba para un traductor más» no aguanta ni el primer meme, y los memes, por supuesto, llegaron antes que la rectificación.
El contexto, además, no ayudaba nada a FIFA. El torneo se reparte entre Estados Unidos, México y Canadá, y uno de esos tres anfitriones tiene el español como lengua oficial. De las 48 selecciones clasificadas, ocho hablan español como idioma principal: España y siete países latinoamericanos. Para un Mundial con estos números, dejar fuera el español no fue un despiste. Fue una decisión que alguien tomó y que nadie se molestó en revisar hasta que se hizo viral.
48 horas después, marcha atrás
El vídeo del corte a Ornelas corrió rápido. Medios como AS y 20minutos recogieron la respuesta de FIFA poco después: a partir de ahora, el español se traduce en todas las ruedas de prensa del torneo, sin depender de qué equipo suba al podio ese día. Lo que nadie ha explicado todavía es por qué hizo falta un vídeo viral para tomar una decisión que costaba exactamente lo mismo el primer día del Mundial que el último.
Mientras tanto, en Postureo Español seguimos con la teoría de que esto va a ser lo del fútbol hasta que se acabe el torneo, igual que el Albacetazo de Arbeloa sigue dando para chiste años después.




