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TOP 5 ESTA SEMANA

10 tipos de personas que te encuentras en la playa o la piscina este verano

Hay cosas que cambian cada verano: las modas, los precios de los chiringuitos y la canción que te persigue durante tres meses. Pero hay algo que permanece intacto. Da igual que estés en una cala de Menorca, una piscina municipal de Cuenca o un hotel lleno hasta la bandera en Tenerife: siempre aparecen los mismos personajes.

Está el que reserva tumbonas como si fueran propiedades inmobiliarias. El que tarda más en ponerse crema que en tomar el sol. El que convierte la playa en una discoteca portátil. Y el que lleva seis horas dentro del agua sin que nadie entienda cómo sigue vivo.

Estos son los 10 tipos de personas que te encontrarás en cualquier playa o piscina española este verano.

1. El acaparador de tumbonas (la nueva especie más odiada)

Es el personaje del verano 2026. Una turista británica llamada Rachael Rogers, harta de ver cómo las mismas personas reservaban hamacas en su hotel de Tenerife (Mediterranean Palace, Playa de las Américas) sin aparecer en horas, decidió tomarse la justicia por su mano: retiró ocho toallas de tumbonas vacías, las dejó en el suelo, sonrió a cámara e hizo una reverencia. El vídeo supera los dos millones de visualizaciones en TikTok y ha reabierto el debate sobre los acaparadores de hamacas.

Medios como Antena 3 o La Razón se hicieron eco del viral, y el debate lleva años coleando. Hay un precedente legal: un tribunal alemán indemnizó con 986 euros a un turista que no pudo encontrar tumbona libre en sus vacaciones en Grecia. La guerra de las toallas ya está en los juzgados.

@rachaelrogers11 All week the same people would bag their spot by the pool. So today we decided to give them a little surprise and take them. All you at the Mediterranean Palace in Tenerife yes it was us 😁 #pool #sunlounger #tenerife #teachthemyoung #over60 ♬ How You Like Me Now – The Heavy

2. El que se echa crema 40 minutos

Llega a las 11 de la mañana, despliega el equipamiento como si fuera a una expedición al Himalaya y comienza el ritual. Se echa crema en los brazos. Luego en las piernas. Luego en la espalda (con ayuda, porque siempre necesita ayuda). Luego se da cuenta de que se ha manchado el bañador. Se vuelve a echar. A su lado, el resto de tipos de personas en la playa ya está derritiéndose, pero él sigue ahí, untándose sin prisa, como si estuviera preparando un cochinillo al horno.

Mujer aplicándose protector sola con un rodillo de pintura

3. El del altavoz bluetooth

La playa o la piscina no son para él un lugar de relax. Son su discoteca particular. Llega con un altavoz portátil que cuesta más que el resto de sus pertenencias juntas y lo coloca estratégicamente para que todo el mundo pueda disfrutar de su playlist de reggaeton 2015. Da igual que los demás quieran oír las olas. Él ha venido a compartir su cultura musical, y lo hará aunque tengas que escuchar Despacito en bucle durante cuatro horas seguidas.

4. El deportista extremo

No ha ido a la playa a relajarse. Ha ido a entrenar. Sale corriendo hacia el agua como si le persiguiera un tiburón, nada hasta la boya en tiempo récord, vuelve, hace flexiones en la orilla, juega al pádel con la intensidad de un olímpico y cuando le preguntas qué tal, te dice que «hoy solo ha sido un entrenamiento suave». Lleva un reloj que mide sus calorías, su ritmo cardíaco y probablemente la calidad del sueño que no va a tener porque mañana repite.

5. El del bocadillo de tortilla

Es una institución nacional. Puede haber globalización, cambio climático e inteligencia artificial, pero a las dos de la tarde, en cualquier playa española, alguien está sacando un bocadillo de tortilla de una nevera azul de toda la vida. A veces lleva mayonesa. A veces lleva pimiento. Siempre genera envidia en los turistas extranjeros, que miran su sándwich de plástico como si les hubieran castigado. Es el auténtico rey de la playa, aunque él no lo sepa.

Familia llevándose toda la comida en un día de playa

6. El que duerme la siesta olímpica

Se coloca estratégicamente en el centro de la toalla, se pone las gafas de sol, cruza los brazos sobre el pecho y entra en un estado de hibernación del que nada ni nadie le saca. Ni los niños que le lanzan arena. Ni la pelota de voleibol que le impacta en la cabeza. Ni el vendedor de masajes que le ofrece «relajación total» justo cuando él ya está en modo relax absoluto. Cuando se despierta, tres horas después, pregunta: «¿Ha pasado algo?» No, campeón. Tú no te has enterado de nada.

@elillyd Nothing hurts like a burn at the beach 🥲 #springbreak #beachvibes #sun #fypシ #panama ♬ original sound – Rock Hall

7. El del libro que no va a leer

Lleva un libro de 700 páginas de un autor ruso que nadie ha leído desde 1970. Lo coloca encima de la toalla, lo abre por la página 23, y a los cinco minutos está mirando el móvil. A los diez, está dormido. A los veinte, el libro le sirve de sombrilla para proteger el móvil del sol. Al final del día el libro ha avanzado tres páginas y ha recibido más crema solar que todo el resto de la playa junta.

LIbro la montaña mágica en la playa sobre una toalla

8. El que se mete al agua y no sale

Es un misterio biológico. Lleva seis horas dentro del agua sin signos de hipotermia, sin arrugarse, sin aburrirse. Flota, se da la vuelta, hace el muerto, mira el horizonte, bucea un poco, vuelve a flotar. Cuando alguien le pregunta si va a salir, responde: «Un ratito más». Ese ratito se convierte en tres horas. Hay teorías no confirmadas de que este espécimen en realidad tiene branquias.

9. El creador de contenido

Ya no es solo Instagram. Ahora hace fotos, stories, reels, directos y probablemente un dron. Ha pasado más tiempo editando que bañándose. Busca el ángulo perfecto, ajusta el brillo, se enfada porque alguien sale al fondo y acaba subiendo un carrete con filtro que hace parecer mentira su vida. Lo importante no es el baño: es que sus seguidores sepan que está de vacaciones. El baño es lo de menos.

10. El vigilante del mar

Lleva tres horas mirando fijamente las olas. De repente anuncia que «está cambiando la marea» con la seguridad de un meteorólogo de la AEMET. Nadie le ha preguntado, pero cada diez minutos actualiza el parte: el viento ha girado, el oleaje sube, hay un banco de arena que se está moviendo. Nadie sabe de dónde saca la información, pero todos asienten como si fuera el capitán de un barco. Si la playa fuera un avión, él sería el piloto.

Bonus: el tipo de persona en la playa que se sienta al lado tuyo aunque haya sitio de sobra

Este no podía faltar. Hay kilómetros de costa vacíos. Podría ponerse en cualquier sitio. Pero no. Elige exactamente a un metro de tu toalla, te saluda con un gesto y comienza a hablar por teléfono con su madre durante 45 minutos mientras tú te preguntas qué has hecho mal en la vida para merecer esto.

Postureo Español
Postureo Español
Desde 2013, poniendo nombre a lo que todos hacemos pero nadie admite. Postureo Español no es un bot; somos el equipo original que convirtió un tuit viral en un libro y un fenómeno cultural. Analizamos la actualidad, las redes y la vida moderna con la ironía necesaria para sobrevivir en Internet. Si está aquí, es que merece ser compartido. ¿Nuestro criterio? Si nos reímos, se publica.

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