Hay peces raros que parecen sacados de una película de ciencia ficción. Tienen cabezas transparentes, labios rojos de carmín, estómagos elásticos o capacidad de caminar por el fondo del mar. Y no, no son mutaciones ni montajes. Son reales. Viven en océanos de todo el mundo y la mayoría los hemos visto cero veces porque habitan a profundidades donde la luz del sol no llega. Estas son 15 especies de peces raros que demuestran que la naturaleza tiene mucha más imaginación que cualquier guionista.
1. Pez barreleye: el que tiene la cabeza transparente
El Macropinna microstoma, conocido como pez barreleye, es uno de los animales más raros del océano. Su cráneo es transparente, igual que la piel de su cabeza. Puedes verle el cerebro a través del cráneo. Los dos puntos oscuros que parecen sus ojos son en realidad sus órganos olfativos. Sus ojos de verdad están dentro de la cabeza, mirando hacia arriba, protegidos por esa cúpula transparente. Los investigadores del Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI) descubrieron que puede rotar los ojos dentro de su cráneo transparente para mirar hacia arriba o hacia delante. Vive a casi un kilómetro de profundidad en el Pacífico norte y mide apenas unos centímetros.
2. Pez gota: el animal más feo del mundo (según la ciencia)
Al pez gota (Psychrolutes marcidus) lo coronaron en 2013 como «el animal más feo del mundo». Su aspecto gelatinoso y esa cara caída no son un capricho de la evolución: vive a entre 900 y 1.200 metros de profundidad, donde la presión es 100 veces superior a la de la superficie. Su carne tiene una densidad menor que la del agua, lo que le permite flotar sobre el fondo sin gastar energía. Cuando lo sacan a la superficie, se desinfla y adquiere ese aspecto de señor mayor enfadado que le ha dado la fama.
3. Pez luna: dos toneladas de rareza flotante
El pez luna (Mola mola) es el pez óseo más pesado del mundo. Los ejemplares más grandes superan las dos toneladas y los tres metros de longitud. Su cuerpo es aplanado lateralmente, con unas aletas dorsal y ventral alargadísimas que parecen dos velas. Pasa gran parte del tiempo tumbado en la superficie, como si estuviera tomando el sol, y los científicos creen que lo hace para calentarse después de sus inmersiones en aguas profundas. Se alimenta principalmente de medusas y su carne se considera un manjar en Japón y Corea.
4. Pez murciélago de labios rojos: el que lleva carmí
El pez murciélago de labios rojos (Ogcocephalus darwini) vive en las islas Galápagos y tiene una característica que lo hace inconfundible: unos labios rojos brillantes que parecen pintados. No nada bien. Usa sus aletas pectorales modificadas para caminar por el fondo marino. Puede cambiar de color para camuflarse y su llamativo color de labios le sirve para reconocerse entre ellos durante el apareamiento.
5. Pez piedra: el maestro del camuflaje letal
El pez piedra (Synanceia horrida) es el pez más venenoso del mundo. Su veneno es comparable al de una cobra y el simple roce con las espinas de sus aletas puede ser mortal. Se camufla tan bien que parece una roca del fondo marino. Es fácil pisarlo sin querer, y ahí empieza el problema. Vive en aguas del Indo-Pacífico y puede sobrevivir hasta 24 horas fuera del agua. No es agresivo, pero su defensa pasiva lo convierte en uno de los animales marinos más peligrosos.
6. Rape abisal: el del señuelo luminoso de Buscando a Nemo
El rape abisal (Lophiiformes) es el pez que todos recuerdan de Buscando a Nemo. La hembra tiene un apéndice en la cabeza que funciona como una caña de pescar bioluminiscente. Atrae a sus presas con luz en la oscuridad total de las profundidades. Los machos son mucho más pequeños y pasan la vida parasitando a la hembra: se adhieren a su cuerpo y se fusionan con ella, perdiendo sus órganos hasta convertirse en una fuente de esperma permanente. Pocos ejemplos de dimorfismo sexual en el reino animal llegan tan lejos.
Este es el famoso pez que hace un par de años subió y apareció en la superficie en las Islas Canarias. Es muy muy raro verlo en la superficie, y muchos dijeron que era un augurio de que algo malo iba a ocurrir.
7. Engullidor negro: el que se traga presas más grandes que él
El engullidor negro es el bocazas del océano profundo. Su estómago es tan elástico que puede tragarse presas mucho más grandes que su propio cuerpo. Cuando han capturado ejemplares muertos, a veces el estómago les ha explotado porque la presa era demasiado grande. Vive en aguas profundas de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico, entre 700 y 2.750 metros de profundidad. Es de color negro y no tiene escamas. Básicamente es un estómago con dientes que nada por ahí.
8. Pez dragón negro: un alienígena de las profundidades
El pez dragón negro (Stomias boa) vive a 2.000 metros de profundidad y parece sacado de la película Alien. Tiene un cuerpo alargado, dientes amenazadores y la capacidad de generar luz propia mediante fotóforos: órganos bioluminiscentes repartidos por todo su cuerpo. Usa esta luz para comunicarse, camuflarse y atraer presas en la oscuridad absoluta de las profundidades abisales. Mide unos 30 centímetros pero su aspecto es de los más intimidantes del océano.
9. Pez rosado con manos: porque nadar está sobrevalorado
El pez rosado con manos pertenece a la familia de los braquionictíidos y es uno de los peces más raros en comportamiento. En lugar de nadar, se desplaza por el fondo marino usando dos aletas como si fueran manos. Vive en el sur de Tasmania, en Australia. Un explorador francés encontró el primero en 1802, y desde entonces solo se han estudiado cuatro ejemplares. Es rosa, tiene manos y casi no se sabe nada de él.
10. Pez arquero: el que caza escupiendo
El pez arquero (Toxotes jaculatrix) es un francotirador. Caza insectos escupiendo un chorro de agua tan preciso que derriba a sus presas desde las ramas que cuelgan sobre el agua. Puede disparar hasta a dos metros de distancia, y los alevines ya nacen sabiendo hacerlo. Los científicos han descubierto que pueden aprender a ajustar la fuerza del chorro según la distancia y el tamaño de la presa. Es uno de los pocos animales no mamíferos con capacidad de ajuste balístico.
11. Pez cofre cornudo: el que tiene dos cuernos
El pez cofre cornudo (Lactoria cornuta) parece un personaje de animación. Tiene dos protuberancias en la cabeza que parecen cuernos, un cuerpo en forma de caja hexagonal y una armadura ósea que lo protege de los depredadores. Cuando se siente amenazado, libera una toxina letal en el agua que mata a los peces que están cerca, incluyéndose a sí mismo si no tiene espacio para escapar. Vive en arrecifes del Indo-Pacífico.
12. Pez sapo peludo: un alien disfrazado de esponja
El pez sapo peludo, también llamado pez rana peludo, vive en las aguas cálidas de Indonesia. Su cuerpo está cubierto de ramificaciones que parecen pelos y que le sirven para camuflarse entre esponjas y corales. Camina por el lecho marino en lugar de nadar, y tiene una boca desproporcionadamente grande que abre en milésimas de segundo para atrapar a sus presas. Es un depredador de emboscada y puede cambiar de color para mimetizarse con el entorno.
13. Pez mandarín: el más colorido del océano
El pez mandarín (Synchiropus splendidus) parece una acuarela viviente. Sus colores azul, naranja, verde y amarillo forman patrones psicodélicos que lo convierten en uno de los peces de arrecife más llamativos del mundo. Vive en el Pacífico occidental y su piel segrega un moco protector con un olor desagradable que disuade a los depredadores. No tiene escamas: está recubierto de una capa viscosa con toxinas. Mide apenas 6 centímetros pero visualmente es imposible de ignorar.
14. Pez cocodrilo: el pariente de las profundidades que llegó a Canarias
El pez cocodrilo (Echiophis punctifer) apareció en las Islas Canarias en 2011. Parece un cruce entre anguila y cocodrilo, con un cuerpo alargado, una cabeza plana y una boca llena de dientes. Puede medir casi dos metros pero solo diez centímetros de ancho. A pesar de su aspecto amenazador, es completamente inofensivo. La presencia de esta especie tropical en aguas canarias puede estar relacionada con el calentamiento global y la migración de especies hacia el norte.
15. Pejesapo espinoso: la criatura más alienígena del abismo
El pejesapo espinoso (Caulophryne jordani) es el pez más extraño de esta lista. Tiene filamentos sensoriales por todo el cuerpo que detectan el más mínimo movimiento a su alrededor. Las aletas pectorales parecen manos. La hembra tiene un señuelo bioluminiscente en la frente. Vive entre 700 y 3.000 metros de profundidad y nunca sube a la superficie. Mide unos 25 centímetros pero su aspecto es tan radical que parece un organismo de otro planeta. No tiene depredadores naturales conocidos.
Bonus: un pez raro que vuela
El pez volador (Exocoetidae) no está en la lista principal porque no es tan raro de aspecto, pero su comportamiento lo merece. Puede saltar fuera del agua y planear hasta 200 metros usando sus aletas pectorales como alas. Lo hace para escapar de depredadores. Alcanza velocidades de hasta 70 km/h dentro del agua y despliega las aletas al salir. Hay más de 60 especies y se encuentran en todos los océanos tropicales y subtropicales.
Sigue explorando el lado más raro de la naturaleza
Si te han parecido curiosos estos peces, échale un ojo al artículo sobre 10 animales en peligro de extinción que quizá no conocías: muchos de estos peces raros también están amenazados. Y si lo tuyo son las rarezas en general, las 12 razas de perros más feas del mundo demuestran que lo «raro» también puede ser adorable.
Fuente: datos verificados a través de National Geographic, Smithsonian Institute y Wildlife Nomads (2025-2026).
¿Dónde viven los peces más raros?
La mayoría habita en aguas profundas, a más de 500 metros de profundidad, donde la presión es enorme y no llega la luz solar. Especies como el pejesapo espinoso bajan hasta los 3.000 metros y nunca suben a la superficie. Otros, como el pez arquero o el pez mandarín, viven en arrecifes tropicales del Indo-Pacífico. También hay peces raros de agua dulce, como ciertas especies de pez gato xilófago que viven en los bosques inundados del Amazonas.
Peces raros en España: el pez cocodrilo y el pez luna
El pez cocodrilo apareció en las Islas Canarias en 2011. Mide casi dos metros pero solo diez centímetros de ancho, y a pesar de su boca llena de dientes es completamente inofensivo. También el pez luna se avista con frecuencia en el Mediterráneo y el Atlántico español, sobre todo en las costas gallegas y andaluzas. Los científicos creen que el calentamiento global está desplazando especies tropicales hacia el norte, lo que explica que cada vez aparezcan más peces raros en aguas españolas.
¿Son peligrosos los peces raros?
La mayoría no presenta ningún peligro para los humanos. Pero hay excepciones. El pez piedra es el pez más venenoso del mundo: su picadura libera un veneno comparable al de una cobra y puede ser mortal si no se trata a tiempo. El pez cofre cornudo, cuando se siente amenazado, libera una toxina letal en el agua que puede matar a los peces que están cerca. El pez dragón negro tiene dientes amenazadores, pero vive a 2.000 metros de profundidad, así que el riesgo de encontrárselo en la playa es cero.




