Pepe Rodríguez y Jordi Cruz han dictado sentencia. El gazpacho con nata no es gazpacho. España, una vez más, se ha partido en dos.
Los chefs de MasterChef han cerrado el debate con una receta oficial: un kilo de tomates, un pepino y cincuenta mililitros de aceite de oliva. Nata fuera. El problema es que alguien, en algún rincón de este país, sigue echándole nata al gazpacho con nata.
Este no es el único debate que nos divide. Es solo el más reciente. La comida genera discusiones de una intensidad que los turistas no entienden.
1. Gazpacho con nata: el crimen del verano

Pepe y Jordi lo han dejado claro. El gazpacho con nata es un error de bulto. Lleva tomate, pepino, aceite y paciencia. En algunas casas del norte aún se confunde con un salmorejo deconstruido. No es lo mismo. Los puristas lo consideran un atentado contra el verano.
Los defensores de la nata dicen que aligera el sabor. Los detractores responden que entonces es crema fría, no gazpacho. Tienen un punto.
La receta oficial de Pepe y Jordi la publicó El Español esta semana. Un kilo de tomates, un pepino y cincuenta mililitros de aceite. Sin concesiones.
2. Tortilla de patatas con o sin cebolla

Este debate lleva décadas sin solución. Los de la cebolla dicen que da jugosidad y un punto dulce indispensable. Los de sin cebolla argumentan que la patata ya tiene sabor suficiente y que la cebolla empalaga. Nadie cambia de bando.
Es el conflicto armado más largo de la gastronomía española. Hay familias que no hablan desde 1987 por una tortilla que salió mal. Nadie recuerda quién tenía razón.
3. Paella con chorizo

Jamie Oliver ya lo intentó en 2016 y casi le declaran la guerra los valencianos. La paella lleva pollo, conejo y judías. El chorizo es un invitado que no ha sido llamado. Pero fuera de Valencia, alguien siempre lo mete.
Y luego se queja de que la paella no sabe a gran cosa. Meterle un embutido ahumado a un arroz seco es como ponerle ketchup a un cocido. Se puede hacer. Pero no esperes aplausos.
4. Café solo o con leche, y a qué hora

En España existen leyes no escritas sobre el café. Con leche solo antes de las once. Solo después de comer. Cortado a media tarde. Pides un café con leche a las cuatro y el camarero te mira raro. Tiene razón.
El café con leche es un ritual matutino. Respetémoslo. Después de comer, lo suyo es un solo corto. Pide un tallat en Valencia a las diez de la noche y alguien te mirará con pena.
5. Coca-Cola o cerveza en el cine

Hay dos tipos de personas. Las que compran palomitas con Coca-Cola y las que piden un cubata de cerveza en el cine como si fuera un bar de barrio. No hay término medio. Tú ya sabes a cuál perteneces.
Los del segundo grupo suelen ir en chanclas. No es un juicio. Es una observación. También traen su propio bocadillo de calamares envuelto en papel de aluminio. El cine es suyo.
6. El orden de los ingredientes en el bocadillo de calamares

La mayonesa va debajo o encima. El pan debe tostarse o no. ¿Se puede pedir con limón? Cada bar de Madrid tiene su doctrina y sus fieles.
Hay quienes llevan veinte años yendo al mismo sitio porque allí entienden el concepto de bocadillo. Cambiar de bar es traición. Mudarse a otra zona, un divorcio gastronómico.
7. Mayonesa brava o kétchup en las patatas

En Madrid se sirven con salsa brava. En otros sitios, con mayonesa. En los hogares, el kétchup sigue presente. Cada uno cree que su salsa es la única válida.
El kétchup es el veto parental de los puristas. Lo ven como algo de niños. Pero seamos honestos: alguna vez has mojado patatas en kétchup y has disfrutado. No lo cuentas en público.
Al final, discutimos de comida con la misma intensidad que de política. Eso dice mucho de nosotros. O muy poco. Depende del bando.



